¿Qué es la osteoartritis canina? 


También conocida simplemente como artrosis, hablamos de una enfermedad degenerativa de las articulaciones muy común entre los perros.  

A diferencia de los gatos, las causas de la artrosis en perros son secundarias. En gatos, la causa primaria aparece por desgaste y por la edad, sin otra justificación, mientras que en el perro la mayoría de problemas suelen ser secundarias a traumatismos, degeneraciones de ligamentos, enfermedades del desarrollo como las displasias, fracturas…por lo que es necesario investigar el defecto inicial antes de tratar sólo la artrosis. 

También cabe comentar que los cambios a nivel radiográfico o molecular de las articulaciones no tiene porqué ir correlacionado con los signos clínicos, por lo que podemos encontrar radiografías con una marcada remodelación ósea que no le provoque ningún síntoma al perro y viceversa, de manera que siempre hay que tratar a cada animal de manera independiente y según sus molestias. 

Pese a lo que se cree, no suele haber tejido inflamatorio en gran cantidad, por lo que el tratamiento con antiinflamatorios suele ir dirigido a la analgesia o para el control del dolor, no para disminuir la inflamación. Por estas razones, el éxito no suele ser del 100% sino que el objetivo es la mejora del dolor y de la calidad de vida. 

El dolor agudo a veces también tiene un propósito, que es evitar el sobreesfuerzo y no dañar más los tejidos, sirviendo de freno para no perjudicar más la articulación. Pero si el dolor es a largo plazo puede incluso llegar a desencadenar cambios de comportamiento, alteraciones del sueño y disminuir la calidad de vida. En esta clase de dolor no suelen vocalizar tanto como en el agudo. Algunos de los síntomas que solemos encontrarnos en animales con osteoartritis, además de la cojera, suele ser quedarse rezagado en los paseos, levantarse con dificultad, no querer saltar, dificultad para subir o bajar escaleras, rigidez, etc. 

Para evaluar el dolor crónico podemos usar plataformas de presión o de fuerza para localizar la extremidad o extremidades afectadas, análisis de la marcha y cuestionarios validados para usar con los tutores y nos ayuden a entender posibles cambios de comportamiento que hayan notado. Además, servirá para observar de manera objetiva los cambios vistos tras instaurar el tratamiento. 

En el caso de la Lliga, tenemos varios perros afectados por osteoartritis que según sus episodios de dolor se tratan mediante diferentes métodos: cirugías traumatológicas en los casos necesarios, control de peso exhaustivo, paseos diarios largos para mantener una buena musculatura, analgésicos y antiinflamatorios no esteroideos para el control del dolor e incluso tratamiento con anticuerpos monoclonales como Librela en casos crónicos y graves.

Algunos ejemplos de nuestros animales son: 

Tita: con osteoartritis secundaria a una antigua fractura mal soldada en el tarso.

Goliath: con osteoartritis secundaria a una displasia de ambos codos con microfracturas y artrosis.

Duna: con osteoartritis secundaria a luxación de rótula de grado II.

Míriam Rodríguez 

Veterinaria 

Lliga per a la protecció d’animals i plantes de Barcelona 

25 de enero de 2025