Enfermedades transmitidas por garrapatas en perros


Las garrapatas son parásitos que se alimentan de sangre y se encuentran con frecuencia en los perros, sobre todo en las épocas cálidas. Aunque a simple vista pueden parecer una simple molestia, el verdadero peligro está en su capacidad para transmitir enfermedades infecciosas. A través de su picadura, pueden introducir bacterias, virus y protozoos que pueden tener consecuencias graves si no se detectan y tratan a tiempo.
Entre las enfermedades más comunes transmitidas por garrapatas en perros encontramos la ehrlichiosis y la anaplasmosis, causadas por bacterias del género Ehrlichia y Anaplasma respectivamente. Una vez inoculadas al animal a través de la garrapata, afectan principalmente a los glóbulos rojos, blancos y plaquetas ya que son bacterias intracelulares obligadas y necesitan estas células para poder sobrevivir y multiplicarse. En un intento de eliminar la infección, el propio sistema inmunológico del animal puede llegar a destruir las células sanguíneas provocando, entre otros, una anemia. Consecuentemente, los perros afectados pueden presentar debilidad, encías pálidas, dificultad para realizar actividad física, pérdida de peso y letargo, entre otros.

El caso de Chocolate

Chocolate llegó a nuestra protectora con signos evidentes de infestación por garrapatas. Al principio parecía estar bien, pero con los días comenzó a perder peso, se mostraba cada vez más débil y apático, y dejó de comer. También tenía fiebre. Como parte del protocolo habitual, se realizó una prueba rápida para detectar parásitos hemáticos, que en ese momento resultó negativa. Sin embargo, debido a la gravedad de su estado y los resultados de sus analíticas — que mostraban una anemia severa — decidimos repetir la prueba unos días después. Esta vez, el resultado fue positivo tanto para Ehrlichia como para Anaplasma.
¿Por qué dio negativo la primera vez? Porque aún no había suficiente cantidad de bacterias en su sangre como para que la prueba pudiera detectarlas. Es algo que puede ocurrir en fases tempranas de la infección.
Con el diagnóstico confirmado, iniciamos el tratamiento con doxiciclina, un antibiótico que se administra durante 4 semanas. Sin embargo, como el efecto del tratamiento no es inmediato y Chocolate tenía una anemia muy grave, fue necesaria una transfusión de sangre para ayudarlo a recuperarse.
Gracias a la transfusión y al tratamiento adecuado, Chocolate empezó a mejorar. Recuperó el apetito, estaba más animado y sus análisis diarios inicialmente, mostraban una evolución positiva: su hematocrito —el valor que usamos para medir el nivel de anemia— iba subiendo día tras día. Finalmente, tras completar el tratamiento, Chocolate estaba libre de síntomas, se mostraba muy activo y se había recuperado totalmente de la anemia.

¿Cómo se podría prevenir?

Como muchas otras enfermedades, la ehrlichiosis y la anaplasmosis se transmiten por la picadura de garrapatas. Por eso, la mejor forma de prevenirlas es mediante el control de estos parásitos. Esto se logra con una desparasitación externa regular, adaptada a las necesidades del animal y la zona geográfica en la que vive. En nuestra área, se recomienda aplicar estos tratamientos todo el año, aunque con más insistencia durante las épocas de calor. Existen diferentes formatos de desparasitación externa en el mercado, como son diferentes comprimidos y pipetas.
También es muy importante realizar controles veterinarios periódicos. Un diagnóstico precoz puede marcar la diferencia, ya que permite iniciar el tratamiento a tiempo y evitar complicaciones mayores.

Ivanna Vons
Veterinaria
Lliga per la protecció d’animals i plantes de Barcelona

24 de abril de 2025